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25 aprile EL LOCO DE NORFOLK SQUARE
Ayer hizo un soleado y agradable día de sol en Brighton, así que tras salir de clase a las 16:30, Laura me esperó en el Piccolo (un clásico restaurante italiano aquí) con unas pizzas y unas cervezas y nos fuimos a comer a la playa. Después de nuestro agradable lunch, decidí coger el Friday- Ad (periódico de anuncios gratuito que sale los viernes) y llamar a los anuncios de habitaciones en alquiler. Supongo que los efluvios de la cerveza me envalentonaron, porque lo de entender a la gente por teléfono aquí, todavía no lo tengo superado. El caso es que en la segunda llamada, me cogió el teléfono Tony, un tio que parecía muy majo, me hablaba despacio, me preguntó si era española y tras yo decirle que si, todavía me habló mas claro y mas despacio. Le dije que si era posible ver la habitación, que era para compartir con una amiga. Él me dijo que fuera esa tarde mismo. Me deletreó cada una de las letras que componían el nombre de la calle: “B from Barcelona, E from Elvis…”, cuando iba por la tercera letra (y no me podía contener la risa porque tenia a Laura enfrente copiándola en un papel) se me acabó el saldo del móvil “Upssssssssss, I did it again”. A Laura le debían quedar unos centimillos de saldo, así que decidimos llamarle cuando nos fueramos de la playa y encontraramos algún “badulaque” donde “top-up el Mobile”. El caso es que seguíamos mirando anuncios en el Friday, cuando de repente me llaman. Si, era el amable hombre con el que había hablado anteriormente, le dije que se me había acabado el saldo y que sorry about that, el dijo que no me preocupara y proseguimos con el deletreo de la dirección “ L from London, B from Boat…”. Tenia poca cobertura, así que apenas podía entenderle con el ruido del viento y las risas de Laura por detrás. Lo que pude copiar era ininteligible… “Bevleere????” Finalmente le pedí que me enviara la dirección en un sms, a lo que accedió amablemente y me dio todo tipo de indicaciones para que supiera llegar al sitio. Me extrañó tanta paciencia y comprensión por parte de un inglés pero bueno… como son tan educados…
Laura y yo emprendimos camino hacia “Belvedere Terrace” que así se llamaba la calle según ponía el mensaje que me llegó a los 5 minutos de colgar. Comenzamos a caminar a lo largo de Western Road (una larguísima avenida llena de calles perpendiculares que la cortan hacia arriba y hacia abajo). No encontrabamos la dirección y en el mapa de la ciudad no aparecía, con lo cual nos decidimos a preguntar. Pero la gente no tenía ni idea. Además no teníamos saldo para llamar al hombre y no había ningún punto de recarga cerca. A los 15 min nos llama Tony: “Where are you ??”. Le conté que no encontrabamos la calle, así que me empezó a dar todo tipo de indicaciones. Subí hablando por teléfono al mismo tiempo con él, una empinada calle llamada Norfolk Street y al final de ella en una de las últimas casas estaba Tony en la ventana agitando uno de sus brazos. Colgamos y subimos.
La primera impresión fue buena, Tony era un hombre de unos treinta y pico años, alto, fuerte y con unos ojos azules muy intensos, tenía un moreno inglés (entre rojo y marrón) y en ese momento vestía una camiseta de tiras, que si bien en la parte de los hombros le hacía parecer un deportista, a la altura de la cintura la camiseta se curvaba para dar paso a una incipiente barriga cervecera. La habitación estaba bien, era grande y luminosa, él vivía en lo que era el salón de la casa y la cocina estaba en el piso de abajo. Aunque sorpresa!! No había cocina, era un microondas y una lavadora en un pequeño habitáculo. Comentó que iba a instalar una pequeña cocina de gas. El piso no me gustaba una mierda, pero como estoy obsesionada con improve my english comencé a hablarle sobre lo que estabamos haciendo en Brighton y le hice algunas preguntas a él. Nos dijo que era inglés pero que había vivido los dos últimos años en Bangkok y los cinco anteriores en Australia y que ahora había vuelto a Brighton. Hablaba despacio y claro, lo que para alguien como yo que aun esta “trabajando el oído” era de agradecer. En un par de ocasiones nos preguntó si de verdad eramos hermanas. El caso es que yo le dije que hablaría con mi amiga (que en ese momento estaba trabajando) y que incluso a lo mejor ella quería venir a ver el piso ( a lo cual accedió de nuevo con amabilidad). Nos despedimos con la promesa de llamarle si nos interesaba alquilarla.
Norfolk Street abajo comentábamos que el precio no era razonable para una habitación compartida y que para eso yo me quedaría en el piso donde estoy, que esta el triple de céntrico y pago lo mismo. Como estabamos cansadas de tanta caminata, decidimos hacer una “parada técnica” en la Providence, una añeja cervecería de Hove. Cuando todavía no habíamos empezado a bebernos la pinta, recibo una llamada de un número que no tenía registrado:
- Hi, hi , I´m Tony again, I´m Tony (con voz nerviosa) - Haia, Tony, what´s up? - Where are you? Where are you? - We are in The Providence now - Are you drinking - A little bit (ahí ya me dio la risa con tanta pregunta). We are tired after walking and we are drinking a beer. - Are you waiting for your friend in The Providence to talk with her? - No, I´m not waitingo for her (flipada con tanta pregunta). She´s working now. At ten o´clock I´ll g to my house and I´ll speak with her. Now, we are drinking Only. - Are you waiting for her in the Providence? I can go to The Providence to talk about. - Noooooooo, at ten o´clock I´ll go to my house and speak with herrrrrrrrrrrr, then tomorrow maybe we´ll call you!
O yo me explicaba muy mal o este tio era, tonto pensaba yo. Le volví a explicar que a mi amiga no la vería hasta las 10 que simplemente estabamos tomando algo.
- Can I go to The Providence to drink with us?
Como yo soy tan diplomática, le dije que si quería que viniese. Antes de que terminara la frase ya staba diciendo:
- In ten minutes I go! Bye, Chio (en vez de chao).
Cuando entré en el Providence le conté a Laura la conversación. Ella flipó un poco con que quisera venir a tomar algo después de enseñarnos el piso y sin saber si nos lo ibamos a quedar y sabiendo que mi amiga no estaba allí para hablar sobre el piso. El caso es que me empecé a agobiar, su voz parecía inistente y nerviosa. Empezaron a pasárseme cosas por la cabeza: que si era un loco, que si a lo mejor tenía antecedentes penales (aquí los tiene el 80% de la población), que si era un pederasta ( por haber vivido en Thailandia), que se parecía a Tony King ( hasta el nombre coincidía) el asesino de aquella chica… Rocío Wanninkof… El caso es que no sabíamos que hacer, si pillar y largarnos o esperar por él. A Laura le parecía un coñazo a aguantar a aquel desconocido y a mi directamente me daba mal rollo toda esta historia, tenía un mal presentimiento. Nos miramos a los ojos y le dije “Bébete eso”. De un sorbo nos bebimos la pina que nos acabábamos de pedir y sin mediar palabra salimos del Providence. Laura iba detrás de mi. De pronto, veo a lo lejos, en la misma acera, a Tony, que viene de frente hablando por telefono. Camina apresurado. Le digo a Laura “vamos a cruzar la calle ya, esta hi y creo que no nos ha visto todavía!!”. Laura decidido que nos meterieramos en el badulaque que había en frente de la cervecería. Yo aproveche para recargar el movil. De paso aprovechaba también para mirar por el cristal de la tienda y veía a Tony caminando como un loco de un lado al otro de la entrada del Providence, lo cual me atemorizaba aun mas si cabe. Seguía con el teléfono en mano, ¿¿¿quizá hurdiendo un plan para secuestrarnos??? El moro de la tienda nos miraba con cara de desconfianza. Laura dijo que nos quedaramos un rato allí, pero yo decidí que había que largarse ya , porque justo había mirado por la ventana de nuevo y Tony no estaba en la puerta del Providence. La obligué a quitarse el sombrero, para no levantar sospechas o que nos pudiera identificar y yo me quité las gafas de sol que llevaba puesta en la cabeza a modo diadema. Salimos del badulaque a la de tres y decidimos no ir por Western Road para no cruzárnoslo. Caminábamos apresuradamete entre risas ( fruto de todas las cervezas que nos habíamos bebido aquella tarde y de la paranoia). Nos metimos por callejuelas bastante chungas y yo de vez en cuando miraba para atrás y nos descojonabamos. Cuando llegamos a las avenidas que están frente al Seafront, bajamos el ritmo y caminamos normal. Nos sentíamos ridículas, quizá ese pobre hombre solo quería ser amable, pero no cesaba de llamarme… Decidimos ir al Brown´s a ver a Lara y tomarnos algo allí mientras se lo contabamos. A ella la historia de que insistiera tanto en bajar a tomarse algo le parecía rara, aunque decía que los ingleses son así de majetes… Ya más seguras en el Brown´s llorabamos de la risa con esta historia de locura y huidas, mientras a mi movil seguían llegando mensajes de Tony “Donde estais?, nos veo en el providence, cuando tengas saldo llamame porfa.”
Cuando llegamos a casa por la noche, recibí un último mensaje con los caracteres cambiado en algunas palabras (típico de cuando escribes pedo):
-“Tghanks for wating my time, if you didn want the room you tell me, the next time be honest. Goodbye”
Lo borré rapidamente y pensé al día siguiente en escribir esta historia… de presentimientos, desconfianza y miedo… CommentiPer aggiungere un commento, accedi con il tuo Windows Live ID (se utilizzi Hotmail, Messenger o Xbox LIVE possiedi già un Windows Live ID). Accedi Non hai ancora un Windows Live ID? Registrati RiferimentiL'URL di riferimento per questo intervento è: http://fatxiworld.spaces.live.com/blog/cns!F85DB7D2450566A8!1136.trak Blog che fanno riferimento a questo intervento
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